La piscina, además de aprovecharse para la práctica de la natación o simplemente el disfrute y el ocio, también puede ser el lugar ideal para montar un pequeño rincón dedicado a la salud.
La piscina puede ser equipada con un par de surtidores diferentes en forma y con una función distinta. Uno de los chorros cae por el surtidor en forma de tubo por el que el agua irrumpe con mayor fuerza.
Es perfecto para dar un masaje mas intenso sobre las cervicales. Por otro lado, el otro surtidor sirve para masajes más suaves ya que el agua cae en cascada y de forma no tan intensa.
Además de sus funciones terapéuticas, estas cascadas son el deleite de los niños en sus juegos de verano, llenan el espacio con el sonido siempre relajante de la caída del agua y se convierte en un poderoso elemento visual en el jardín.
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